02 de Abril, 2020
La Familia, Iglesia Doméstica
Mensaje Delegados de Pastoral Familiar frente al avance de contagios del COVID-19

Mensaje de esperanza de los Delegados de Pastoral Familiar frente a la emergencia por el COVID-19.
 

Queridos Hermanos:

Estamos frente a una situación inédita en el país y en el mundo debido a la propagación del virus COVID-19. En una crisis como esta se hace imprescindible valorar la importancia que siempre ha tenido la Familia y que hoy la sociedad entera la reconoce como el sostén de la humanidad.

La Familia está llamada a ser una Iglesia doméstica, a vivenciar las mismas características de la Iglesia Universal siguiendo el llamado de:

Anunciar a Jesucristo: La Familia vive y transmite la Buena Nueva. Nuestro Dios es misericordioso y Padre bueno, que nos ama y que siempre está con nosotros, acompañando nuestro devenir terreno. Transmitamos Esperanza contra toda adversidad, confiando en nuestro Padre Dios que nos ama y nos acompaña.

Ser Comunidad: La Familia es la primera comunidad que tenemos todos los seres humanos. Ésta está llamada a ser una íntima comunidad de vida y amor, donde cada uno se sienta querido, aceptado y amado tal cual es. Qué gran desafío en la convivencia diaria, más aún que estamos todo el día juntos. Aprovechemos este tiempo para darnos tiempo unos a otros, con el diálogo, la aceptación, la comunión entre todos.

Celebrar la Vida: Gracias Señor por la vida que nos has regalado. La Familia celebra La Cercanía y la Paternidad de Dios en el hogar. Hagamos de nuestros hogares lugares de gracia, démonos el tiempo de agradecer y rezar juntos, compartamos lo que cada uno quiere decirle al Señor a través de la oración, ésta revela lo profundo del corazón. Hagamos de nuestro hogar un lugar de oración, dado que no hay celebraciones eucarísticas ni sacramentales comunitarias.

El servicio: La Familia sirve a otras familias. Estemos atentos y abiertos a la necesidad de quienes tenemos cerca. Por las circunstancias actuales, muchas familias vivirán situaciones límites que si está en nosotros auxiliar y acompañar tenemos la obligación de hacerlo, si queremos ser fieles al mensaje de Jesucristo.
Es posible también que algún miembro de nuestra familia sea agente sanitario o trabajador de primera línea (policías, militares, trabajadores de empresas de servicios básicos). Roguemos por ellos y apoyémoslos desde el hogar. Asistamos también a quienes están enfermos y recemos por ellos.

Acompañemos a las personas solas o que se sientan solas. Cumpliendo con fidelidad religiosa las disposiciones de las autoridades sanitarias.

Y por favor, QUEDÉMONOS EN CASA, pero no ciegos a lo que está pasando.

Sagrada Familia de Nazaret ruega por nosotros y haznos fieles testigos de tu amor.
Que el Señor los Bendiga a cada uno,

Diac. José Manuel Borgoño y Mónica Undurraga
Matrimonio Delegado Episcopal para la Pastoral Familiar
Arquidiócesis de Santiago de Chile


Fuente: Comunicaciones Santiago
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